viernes, 29 de octubre de 2010

“TORHEIT ÜBER ALLES” (TONTERÍAS SOBRE TODO)

“Deutschland über alles”, “Alemania sobre todo”.

Esta polémica frase, muy desafortunada por lo demás, escrita por el presidente Piñera como saludo en el cierre de su gira a Europa, en su paso por el país Germano, retrata de cuerpo entero a quien hoy dirige los destinos de nuestro país. La excusa es que aprendió esa frase en su colegio, en la década de los 50, pero eso no lo exime de la responsabilidad como gobernante, de conocer un poco de la cultura de los países que visita y como “estadista” saber que fue eliminada del himno Nacional por su vinculación a la represión Nazi.

Ahora, si consideramos que este señor es el mismo que aseguró que Robinson Crusoe vivió “tres largos años” en la isla Juan Fernández, o que agradeció a los grandes escritores que “nos han dejado” como Nicanor Parra, o que incluso, alabó nuestra bandera “que ha cubrido” los féretros de nuestros héroes, podríamos pensar que efectivamente es un mero descuido, uno más, de nuestro primer Mandatario.

Sin embargo, si pensamos que este señor es el mismo que hace algunos años pedía con todas sus letras dejar como tonta a una de sus correligionarias políticas, acusarla de poco católica y dejarla como niñita indecisa… o que estuvo procesado por fraude y salió libre, según versión de la propia Ministra de Justicia de la época, por solicitud de su hermano mayor, o que fue acusado de usar información privilegiada en la compra de acciones…. debiésemos analizar algo más profundamente este tema.

¿No será que esta es una forma velada de reconocer por fin sus verdaderos sentimientos políticos? ¿No será que sí se siente identificado con esa figura omnipotente de Hitler? ¿O que en su fuero interno, bien interno, se siente un poquito como él?, No olvidemos que su propio amigo lo describe en su libro como una persona a la que "no le gusta debatir entre pares" y "se exaspera cuando hay opiniones frontalmente distintas a las suyas". No me parecería extraño entonces...

Pero este no es el único tema para discutir, quizá deberíamos analizar esa actitud tan “pintoresca” de regalar rocas de la mina San José o mostrar el dichoso “papelito” de Estamos bien…, es así cómo se hacen las cosas en Chile?, la famosa The Chilean Way, es así como queremos ser representados en el exterior?, soy el único al que le da vergüenza que hasta su señora le pida que ya no muestre el mensajito?

Es cierto, el rescate de los mineros nos emocionó a todos, pero ya pasó el tiempo, existen muchos problemas laborales, huelgas en otras minas, o sin ir más lejos los propios compañeros de “los 33” no han recibido finiquito, ni sueldo… y él, orgulloso del papelito!!!!

Creo que los acontecimientos de estos días, su gira por Europa regalando pìedritas y fotocopias del famoso mensaje y, por cierto su “Alemania sobre todo”, nos refuerzan que no estamos equivocados con estar en la oposición, y avivan nuestras convicciones acerca de aquella frase que reza “no da lo mismo quien gobierne”. La Presidenta Bachelet dejó muy alta la vara en cuanto a diplomacia, hablando fluidamente 8 idiomas, conociendo historia, himnos, costumbres de cada país que visitaba se ganó con creces el lugar que hoy ocupa en Naciones Unidas, veremos si en cuatro años al Presidente Piñera le ofrecen algún cargo similar. Permítanme dudarlo, porque en estos 8 meses ha demostrado que lo que mejor hace son sus “Torheit“, “Torheit über alles” (tonterías sobre todo).

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Alan Espinoza Ortiz
Vicepresidente Nacional
Juventud Socialista de Chile
Comité Central
Partido Socialista de Chile
Dirigente Sindical





miércoles, 26 de mayo de 2010

NO PUEDO NO SER DE OPOSICIÓN

Es raro, por no decir extraño, para la generación nacida a principios de los 80 que creemos en los ideales de izquierda, decir que hoy en día somos oposición, nuestros padres combatieron arduamente la dictadura militar, muchos dieron su vida por reconstruir nuestra democracia, y por tener derecho a voz y a decir que NO.

En cambio nosotros, los que hoy no alcanzamos los 30, nos educamos crecimos y formamos con condiciones distintas. Sin toque de queda, con más derecho, con mejores estándares de vida y sin represión, torturas ni desaparecidos.

Me siento hijo de una democracia, ganada con esfuerzo sudor y lágrimas de muchos compañeros y compañeros que creyeron y lucharon por ella. Que con un lápiz vencieron en las urnas, a las armas de un tirano.

Mire con ojos de niño el gobierno de transición de 4 años y mientras me reía con el Topaze, no entendí hasta hace poco por que éste Sr. Frei Ruiz Tagle viajaba mucho por el mundo, empecé mis primeros pasos como dirigente estudiantil admirando a Lagos y la fuerza de su índice y trabajé como nunca, para lograr ver por primera vez a una mujer ser Presidenta de mí país.

Hasta ahí todo bien, después de vivir gran parte de mis 26 años, sintiéndome parte de un gobierno (oficialista), desde mi ser militante con convicciones, me dolió ver como por culpa de malas decisiones y exceso de confianza, entre muchos otros factores que no mencionaré para no quitarle importancia al famoso “con-clave” de la concertación, perdimos el gobierno, aquel que a nuestros padres les había costado tanto ganar

No escuche grandes críticas sobre la derrota, más bien vi y sentí que un grupo de dirigentes se tiraba la pelota y demostraban sus más grandes dotes futboleros al desmarcarse de las responsabilidades de perder un gobierno de 20 años. Desde aquel día, leo y escucho sobre el recambio generacional y oposición constructiva, por cierto. Lo de recambio, gran tema… todavía no sé como asimilarlo, como un cambio (re)forzado, como jóvenes recargados o quizás todos los que sus Rut no empiezan con menos de 12 lisa y llanamente ya no sirven o están muy viejos.

No entiendo los discursos donde efectivamente no existe una congruencia con lo que se dice y lo que se hace. En lo personal creo que el cambio no necesariamente es o debe ser generacional, si no de ideas y formas de ver y hacer política. Hoy más que nunca, tenemos la necesidad real de crear un proyecto democrático de izquierda, convincente, cercano y concreto, que de verdad nos permita sentar las bases de una nueva constitución de una comunidad política, basada en ideas e ideales de izquierda. Esta comunidad debe ser profundamente reformista, progresista e innovadora, pero por sobretodo integradora de los nuevos actores sociales, teniendo además la responsabilidad política de ir al rescate de nuestra identidad y memoria.