martes, 3 de mayo de 2011

Crítica a los medios y el Terrorismo justificado.

En todo el mundo se ha celebrado la muerte de Bin Laden, en todas partes se ha elogiado este duro golpe contra el terrorismo, se han alzado banderas, pancartas, han habido miles de abrazos y declaraciones sobre la paz y la importancia de la eliminación del enemigo islámico como objetivo crucial para asegurar la seguridad de las naciones que se sienten amenazadas por los alcances de esta red que vulneró los más eficientes sistemas de seguridad en septiembre de 2001.

Sin embargo, hay cosas que reflexionar.

Primero, debemos tener claro que uno debe comparar lo que “es comparable”, sin embargo, se hará una excepción para entregar un mensaje distinto al de los medios oficiales.

Creo que el terrorismo debe aprender a diferenciarse, para ser entendido en su justa medida, para que los hombres comprendan que pese a su origen y objetivos alcanza los mismos niveles de devastación en la vida de los afectados. Como chilenos conocemos esa experiencia de cerca, y claramente las reacciones no fueron ni son las mismas. Es aquí donde creo que debemos detenernos, en los vínculos existentes entre la presunta muerte de Bin Laden y los graves problemas que existen en Chile, como en muchos otros países, en materia de Derechos Humanos.

El problema acá, no es el terrorismo en sí, son la fuente y los fines, que al parecer justifican los medios y los resultados, y generan climas de aceptación y rechazo que dependen del rol de los medios y de la idiosincrasia de los pueblos aquejados.
En Chile hubo terrorismo de Estado, hubo muertes, justificadas por la existencia destructiva del “terrorismo marxista” como declaraban los golpistas, los Estados Unidos han aplicado fórmulas terroristas en todo el planeta justificándose en una imposición democrática que bajo la manga significa una apropiación desmedida de recursos naturales. También la organización Al-Qaeda aplicó el terrorismo como método de respuesta y justificación de sus objetivos, la Guerra Santa y la defensa/ataque contra el invasor occidental. Sin embargo, el mundo pone sus ojos sobre el hecho específico de la muerte de un líder islámico, que al igual que Pinochet, Bush, Obama y muchos otros, justificaron el terrorismo, sin embargo, no con la misma acogida.
Esperaba que para Chile esta fuera una oportunidad de reflexión sobre la importancia de trabajar en una mirada distinta frente a la muerte de un líder que ha aplicado el terrorismo con fines distintos a los que la sociedad occidental encuentra aceptables, incluso defendibles, y que entendamos que los medios son una herramienta que hipnotiza e incluso altera la realidad.

Existe terrorismo en todos los bandos, el problema es que uno es aceptado y justificado mientras el otro es repudiado, lo que nos coloca en una situación moralmente compleja, y hace de nuestros juicios susceptibles de acuerdo al ritmo de los acontecimientos, y sobre todo, de acuerdo a lo que los medios, informan, claramente de manera tendenciosa y con un objetivo claro, la homogeneización y masificación de una forma de pensar.

Al parecer, las superpotencias cada día nos ganan más terreno, y los chilenos, cada día olvidamos más lo que ocurre al sur del mundo, olvidamos nuestra historia, y no hacemos de los acontecimientos globales herramientas para avanzar en nuestros temas sensibles, sino que facilitamos el camino a los avances del terrorismo justificado y avalado, y no avanzamos, retrocedemos y después nos asombramos de la existencia de maldades que nosotros mismos hemos aprobado, mediante la impávida contemplación, o bien mediante la justificación.

Alan Espinoza Ortiz
Vicepresidente Nacional JSCH
Comité Central Nacional PSCH
Dirigente Sindical
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